No tengo suficiente leche ¿qué puedo hacer?

Una de las consultas que nos llegan con más frecuencia es la que hemos usado como título de este post. La madre no tiene suficiente leche y quiere saber cómo producir más. Hablar de por qué no tenemos -o creemos no tener– suficiente leche da para un capítulo entero de la sección de información sobre lactancia. Cómo aumentar la producción también es otro tema largo, aunque a modo de resumen si de verdad tenemos un caso de hipogalactia hay dos cosas que se pueden hacer:

1) Estimular más el pecho, ya sea con sacaleches, con el bebé, con distintas técnicas de extracción… la cuestión es que a más estimulación en teoría hay más producción. Recalcamos el en teoría porque aunque sean pocos sí existen situaciones en las que no es posible aumentar esta producción por mucho que queramos. Eso sí, insistimos, es una situación rara, muy rara, el estimular el pecho y no producir, siempre hay un motivo por detrás como por ejemplo una hipoplasia, cirugías mamarias, o hipotiroidismo mal tratado.

2) Usar galactogogos. Los galactogogos son medicación que debe ser prescrita por un profesional sanitario (léase: médico, no asesora de lactancia) que además debe hacer seguimiento del tratamiento pues como toda medicación tienen efectos secundarios más allá de aumentar la producción láctea. No vamos a poner aquí una lista de galactogogos porque si crees necesitarlos debes hablar con tu médico, ginecólogo o matrona.

Y ya está. No hay más. Fácil ¿verdad?

La alfalfa

Como planta es bonita, pero no te la comas

Pues no, no podía ser tan fácil. Dentro de los montones de mitos que existen en torno a la lactancia materna siempre encontramos algunos referidos a determinados alimentos, hierbas o «procedimientos naturales» que se supone que nos ayudan a producir más leche. Hay gente que incluso peregrina a Belén a la Gruta de la Leche. Sobre todo en lo que respecta a alimentos por nuestra experiencia hemos podido constatar que casi cada región tiene su componente estrella, porque forman parte de la culturilla general. Así hay sitios en los que se cree que para producir más leche hay que beber mucha leche (lo comido por lo servido ¿eh? Menudo negocio si para que las vacas produjeran leche hubiera que darles para beber leche), o tomar mucha agua (con lo incómodo que es «beber por encima de tus posibilidades» -y ojo, que lactar da mucha sed sobre todo al principio, pero basta con tomar lo que te pida el cuerpo y punto), comer alfalfa (¡alfalfa! debe de ser por asimilación con las vacas), el cardo mariano, anís estrellado, y un largo etcétera.

Tampoco nos pasemos que el alcohol es riesgo 2

Tampoco nos pasemos que el alcohol es riesgo 2

Esto tiene mucho peligro, ya que la sabiduría popular muchas veces tiene fundamento y muchas otras no tanto. Por ejemplo la levadura de cerveza aumenta los niveles de prolactina, así que tiene fama de que aumenta la producción… lo cual no es del todo exacto, porque si bien es cierto que aumenta los niveles de prolactina no lo hace tanto como para que sea una cantidad muy significativa, y además la prolactina por sí sola no hace que salga más leche materna ya que para esto sigue siendo necesario que la estimulación sea adecuada. Otro ejemplo lo tenemos en la alfalfa, no sólo no aumenta la producción de leche sino que es riesgo 2 de acuerdo con www.e-lactancia.org, por lo que su consumo no se considera seguro. El cardo mariano basa su supuesta eficacia en un estudio poco fiable, el anís estrellado es nivel 3 (¡¡tóxico!!) y así podríamos seguir todo el día. Es decir, ojito con lo que tomamos. Con muchas cosas no pasa nada, pero cuando te vendan algo como que es «muy sano» y «muy natural» por si acaso verifícalo siempre en e-lactancia.org. Como curiosidad, infusiones tan habituales como la menta poleo son riesgo 2.

Y en estas estamos cuando hoy nos enteramos de que existe una marca comercial de productos lácteos -para adultos y para bebés y niños, incluyendo por supuesto la leche artificial- que está comercializando infusiones para madres lactantes. Jo, qué detallazo ¿eh? Estás dando el pecho así que no consumes sus productos, pero ellos son tan amables que siguen pensando en ti para que te tomes un momento de relax entre tetada y tetada. En dos versiones, «Tila limón» y «Frutos rojos», con lo muchísimo que apetecen. Pero un momento, en LacMad acabamos de decir que cojamos la costumbre de comprobar siempre los ingredientes en e-lactancia ¿a que sí? Venga vamos allá.

Infusión de limón: los ingredientes son

  • fairyLimon

    Toma aroma a limón

    Hinojo 40%. Riesgo 2.

  • Tila 27 %. Riesgo 0 ¡¡bien!!
  • Anis verde 10 %. Riesgo 1.
  • Alcaravea 10 %. Riesgo 0 ¡¡bien por ellos otra vez!!
  • Aroma de Limon. ¿Aroma? ¿Simplemente aroma? ¿Cumplirá esto normativas de etiquetado?

 

Infusión de frutos rojos: aquí tenemos

  • Hinojo 40%. A este ya nos lo conocemos, Riesgo 2.
  • Manzana. No vamos a poner en duda la fruta ¿o sí? Por si acaso e-lactancia nos dice que si es en su variedad silvestre es riesgo 3, vamos a pensar bien y supondremos que es manzana «normal».
  • Anis verde 10 %. Riesgo 1.
  • Alcaravea 10 %. Riesgo 0.
  • Hibisco. Riesgo 0, aunque se recomienda no abusar.
  • Zumo de fresa y frambuesa. Ni la fresa ni la frambuesa están en e-lactancia, vamos a considerarlas inocuas. Al menos la infusión se llama «de frutos rojos» y tiene frutos rojos, no es simplemente aroma.

Así que ¿qué tenemos aquí? Infusiones cuyo componente principal es riesgo 2, es decir, contraindicado para la lactancia, con componentes adicionales de riesgo 1, y que incluyen el componente anunciado como «sabor» en cantidades anecdóticas. Va a ser que quizás no sea tanta casualidad que lo comercialice una compañía que fabrica leche artificial ¿qué os parece?

 

P.S.: Todo lo que hemos hablado se refiere a infusiones para la madre que da el pecho, además de esto hay infusiones especiales para bebés y para variar también son un despropósito. Afortunadamente hay profesionales como Julio Basulto que nos cuentan por qué no son recomendables, si os interesa podéis leerlo aquí: Infusiones instantáneas infantiles o cómo darle 7 kilos de azúcar a un bebé

 

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